Perú frenó de manera temporal el comercio y la aplicación de glifosato junto a cuatro plaguicidas más utilizados en la agricultura. La medida fue dispuesta por orden judicial y ejecutada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), que suspendió preventivamente la venta, distribución y uso de productos fitosanitarios formulados con esas sustancias.

La suspensión rige específicamente para los productos destinados a la producción de alimentos de origen vegetal. Se trata de una acción cautelar que busca proteger la salud pública mientras se evalúan los riesgos asociados al uso de estos principios activos en la agricultura.

El glifosato es uno de los herbicidas más utilizados globalmente, pero en los últimos años ha enfrentado crecientes cuestionamientos respecto a sus posibles efectos en la salud y el ambiente. Esta medida se enmarca en un proceso judicial que requiere que las autoridades sanitarias tomen decisiones preventivas ante potenciales daños.

La decisión del Senasa representa un cambio en la política agrícola peruana, que hasta ahora permitía el uso generalizado de estos químicos. Aunque la suspensión es temporal, abre la puerta a una revisión más profunda sobre la regulación de agroquímicos en el país.

Los productores agrícolas deberán ajustarse a esta nueva realidad encontrando alternativas para el control de plagas y malezas. Las asociaciones de agricultores y la industria de fitosanitarios probablemente presentarán recursos o argumentos durante el proceso judicial para que se revise esta disposición.

La medida también refleja una tendencia global hacia mayor escrutinio sobre el uso de glifosato, con varios países revisando sus marcos regulatorios en torno a este y otros agroquímicos considerados controvertidos desde la perspectiva de la salud y la sustentabilidad ambiental.

Imagen: Johanna M Jaramillo / Pexels – Con informacion de Bichos de Campo

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