La forestoindustria argentina se propone crecer. Las inversiones millonarias anunciadas y ejecutadas en los últimos tiempos son testimonio de esa apuesta. Pero el camino no es llano: la coyuntura económica se encarga de complicar el panorama, y problemas estructurales de larga data siguen cortando las alas del sector.
El primer obstáculo es la demanda interna. El consumo de maderas en el mercado local ha caído, y esa caída no afecta a todos por igual. Las empresas grandes pueden reorientarse hacia mercados externos o diversificar su portafolio de negocios. Las pequeñas, en cambio, dependen más del consumo doméstico y se ven castigadas de manera más severa. Para estos actores de menor escala, la contracción representa una amenaza real a su continuidad.
A pesar de este contexto adverso, hay señales de esperanza. Las inversiones que se concretan sugieren que hay actores económicos que ven potencial en el sector a largo plazo. Estos proyectos podrían rediseñar la estructura productiva y abrir oportunidades nuevas.
Pero invertir capital es apenas el comienzo. El verdadero desafío está en resolver los problemas que erosionan la competitividad del sector. La logística es el más visible. Transportar, almacenar y distribuir productos forestales implica costos y operaciones que en Argentina son significativamente más onerosos que en otros países. Esta ineficiencia logística encarece todo lo que sale de las plantas productoras.
Detrás de esto está el famoso «costo argentino», esa realidad incómoda de sobrecostos estructurales que afectan desde la producción hasta la exportación. Son problemas de infraestructura, regulación y eficiencia operativa que se acumulan y erosionan los márgenes de ganancia de las empresas forestales.
La forestoindustria necesita, entonces, una combinación de acciones. Las inversiones son necesarias pero no suficientes. Hace falta también atacar los problemas de raíz: mejorar la logística, reducir costos estructurales y nivelar el terreno de juego frente a competidores internacionales. Sin esto, incluso el dinero nuevo tendrá rendimientos limitados.
Imagen: Larson / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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