Especialistas del INTA y del SENASA analizan la llegada de una cepa viral que anteriormente solo se registraba en Japón, buscando mitigar su impacto.
El sector arrocero de la provincia de Corrientes se encuentra bajo una estricta vigilancia tras el descubrimiento de un patógeno exótico en sus cultivos. Se confirmó que un virus detectado en Japon aparecio en Corrientes y sorprendio a investigadores del arroz, marcando la primera vez que se registra este agente viral en el continente americano. El hallazgo se produjo durante los monitoreos de rutina que realizan las instituciones científicas para asegurar la calidad de la producción regional. Aunque todavía se están evaluando las consecuencias en el rendimiento final de los lotes, la principal preocupación radica en la velocidad de propagación y en cómo este virus logró cruzar las fronteras internacionales. Los expertos están estudiando si el vector de transmisión es un insecto presente en la zona o si la entrada se produjo a través de material genético no certificado. Se han implementado protocolos de bioseguridad para evitar que la carga viral se traslade a otras provincias productoras como Entre Ríos o Santa Fe. La noticia ha generado reuniones urgentes entre los productores y las cámaras del sector para coordinar acciones de contención inmediata. Los investigadores destacan que, por el momento, no hay indicios de que este virus afecte la inocuidad del grano para el consumo humano. Sin embargo, el daño a la fisiología de la planta puede resultar en una disminución significativa de la producción por hectárea. El apoyo tecnológico del INTA es fundamental para desarrollar estrategias de manejo que permitan convivir con la plaga o erradicarla de los focos detectados. La transparencia en la información es clave para mantener la confianza de los mercados externos que compran arroz argentino. Se continuarán recolectando muestras en diferentes departamentos para mapear la extensión real del problema sanitario.

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