El desarrollo de nuevas variedades de girasol alto oleico posiciona a la Argentina en un lugar competitivo a nivel global. La innovación impulsa el crecimiento del cultivo.
La mejora genética permite obtener productos con mayor calidad y mejores condiciones para el mercado internacional. Esto abre nuevas oportunidades.
Productores y especialistas destacan el potencial de esta variedad en distintos escenarios productivos. La adopción viene en aumento.
El avance tecnológico refuerza el protagonismo del país en el sector agroindustrial. El girasol se consolida como un cultivo estratégico.

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