Los últimos informes meteorológicos advierten sobre la falta de humedad en gran parte del territorio, a excepción de algunas zonas del norte argentino.
El monitoreo climático es hoy la principal preocupación para los productores que planean la siembra de trigo y cebada en las próximas semanas. Se informó oficialmente que las lluvias seran escasas en la mayor parte del area agrícola y moderadas sobre el norte, lo que obliga a recalcular las estrategias de siembra ante la falta de agua en el perfil del suelo. Este escenario de sequedad prolongada en la zona central del país dificulta la implantación de cultivos de invierno, que requieren de una humedad mínima inicial para asegurar un buen rinde. Los especialistas en agrometeorología indican que el fenómeno actual responde a una variabilidad estacional que está retrasando la llegada de frentes húmedos significativos. Por el contrario, las provincias del norte podrían recibir algunos milímetros que alivien la situación de los pastizales y de los cultivos regionales. Los agrónomos recomiendan a los productores realizar análisis de humedad en profundidad antes de mover la tierra para evitar la pérdida de reservas hídricas críticas. La falta de precipitaciones también favorece el avance de la cosecha de maíz y soja de segunda, aunque la preocupación se traslada ahora al ciclo productivo venidero. Se espera que este patrón de tiempo seco se mantenga durante la primera quincena de mayo, con temperaturas que comenzarán a descender gradualmente. Las cámaras del sector advierten que, de no revertirse la tendencia, la intención de siembra de trigo podría sufrir un ajuste a la baja en las zonas más afectadas. El seguimiento satelital de los suelos muestra parches de sequía extrema en sectores de Santa Fe y Córdoba que requieren atención urgente. Los colonos aguardan con ansias un cambio en la dirección de los vientos que permita el ingreso de humedad desde el Atlántico.

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