Dieciséis años después de aquella primera edición del World Malbec Day, el Malbec no sólo sigue siendo la variedad más representativa del país, sino también la más cultivada, la más consumida y la que más se exporta.
Según el Informe Malbec 2026 elaborado por el Observatorio Vitivinícola Argentino y el Instituto Nacional de Vitivinicultura, la cepa está presente en 18 de las 20 provincias productoras de vino y alcanzó en 2025 una superficie de 46.890 hectáreas, equivalentes al 23,9% de toda la vid plantada en Argentina.
En el mercado interno, el Malbec representó el 54% de todos los vinos varietales vendidos en 2025, con más de 1,26 millones de hectolitros comercializados. Además, el consumo de esta variedad creció 51,6% en la última década.
También continúa liderando las exportaciones. Durante 2025, los vinos Malbec y sus cortes sumaron 1,17 millones de hectolitros vendidos al exterior y generaron 404,7 millones de dólares. El varietal ya llega a 114 países, con Reino Unido y Estados Unidos como principales destinos.
Pero además de sus cifras, el Malbec guarda varias historias y detalles poco conocidos.
- La llegada del Malbec a Argentina tiene una conexión inesperada con Napoleón III. El agrónomo francés Michel Aimé Pouget decidió exiliarse en Chile tras el ascenso de Napoleón III al poder en 1851. Dos años más tarde se instaló en Mendoza, donde comenzó a trabajar en la Quinta Normal y en la Escuela de Agronomía promovida por Domingo Faustino Sarmiento. Allí introdujo la cepa que luego se volvería inseparable de la vitivinicultura argentina.
- El crecimiento del Malbec en Argentina fue consecuencia indirecta de una tragedia en Francia. Durante el siglo XIX, la plaga de la filoxera destruyó gran parte de los viñedos franceses, especialmente en Burdeos y Cahors, donde el Malbec era una de las variedades dominantes. Años más tarde, una fuerte helada en 1956 terminó de reducir su presencia en Francia, favoreciendo que la cepa encontrara en Argentina su nuevo territorio de expansión.
- Aunque suele asociarse al Malbec con Mendoza, los primeros registros oficiales de esta variedad en Argentina aparecieron en Salta. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, allí había plantaciones de Malbec en 1889. En Mendoza, en cambio, las primeras 45 hectáreas recién fueron registradas en 1900.
- A pesar de ser una cepa tinta, el Malbec también puede transformarse en vino blanco. Esto ocurre mediante la técnica conocida como “blanc de noir”, que permite elaborar un vino claro a partir de uvas tintas. Además, el varietal se utiliza cada vez más para rosados y espumosos.
- El nombre Malbec tampoco fue siempre igual. Durante décadas, muchas bodegas argentinas escribían “Malbeck”, con K final. Incluso hoy todavía pueden encontrarse botellas antiguas con esa denominación en bodegas históricas como Chateau d’Ancon. Además, la cepa recibe distintos nombres según la región: en Francia también se la conoce como Côt, Pressac o Planta de Cahors.

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