La enfermedad que afecta a los cerdos sigue activa y representa un desafío para la sanidad animal y el comercio internacional.
La peste porcina africana (PPA) continúa su presencia en el continente europeo durante 2026, con alrededor de 1.500 casos detectados, sobre todo en jabalíes, que actúan como principal fuente de contagio entre poblaciones de fauna silvestre. Esta persistencia obliga a mantener medidas de control sanitario estrictas para evitar su expansión.
Los países del este europeo lideran los números de casos, con Polonia, Bulgaria y Lituania entre los más afectados, mientras que otros como Alemania han registrado una baja significativa, lo que sugiere cierto avance de las estrategias de prevención.
Aunque los focos en granjas comerciales son menos numerosos que en años anteriores, siguen generando preocupación por el impacto que tienen en la producción y en el flujo de comercio de productos porcinos. Las restricciones comerciales y los mayores costos en bioseguridad están afectando al sector.
Para países que hasta ahora estaban libres de la enfermedad, el panorama actual resalta la necesidad de reforzar los controles fronterizos, mejorar la vigilancia epidemiológica y aplicar protocolos de prevención más rigurosos en un contexto donde el virus aún circula.

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